Tetera
El clásico de la mesa casera: se pone la hoja en la tetera templada, se cubre con agua a la temperatura adecuada, se esperan unos minutos y se sirve todo en las tazas para que la infusión no se pase.
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Técnicas
Un mismo té o café puede expresarse de formas muy distintas según el método. Describimos seis técnicas caseras que no requieren aparatos caros: basta con una tetera, una cezve o una sencilla jarra con émbolo.
Cambia una sola condición cada vez: la temperatura, el tiempo o la cantidad de hoja. Si no, no sabrás qué ha mejorado realmente la taza.
Un método entra aquí si se puede aprender en casa con utensilios corrientes y si sirve para té, café o tisanas sin aparatos adicionales.
En pocas palabras, cómo funciona cada técnica y para qué sirve.
El clásico de la mesa casera: se pone la hoja en la tetera templada, se cubre con agua a la temperatura adecuada, se esperan unos minutos y se sirve todo en las tazas para que la infusión no se pase.
Mucha hoja en un recipiente pequeño e infusiones muy breves, una tras otra. Cada tanda se sirve enseguida y el sabor cambia de una a otra. Va especialmente bien con los oolong.
El café de molienda muy fina se cubre con agua fría y se calienta despacio. En cuanto la espuma empieza a subir, se retira la cezve del fuego sin dejar que el café hierva.
El café de molienda gruesa se cubre con agua caliente, se remueve y se deja unos minutos; luego se baja el émbolo despacio. También sirve para el té de hoja.
El café de molienda media se pone en un filtro de papel dentro de un embudo y se vierte agua caliente en un chorro fino. La taza sale limpia, sin posos.
El café molido o el té se dejan en agua fría varias horas, normalmente toda la noche en la nevera, y después se cuelan. El sabor sale suave y menos astringente.
La molienda debe parecerse a la sal gruesa: un polvo fino enturbia la bebida y dificulta colarla.
Pasa el café a un tarro limpio, cúbrelo con agua potable fría y remueve bien para que no queden grumos secos.
Cierra el tarro con la tapa y déjalo toda la noche. Este método no necesita calor: el tiempo hace todo el trabajo.
Pasa la infusión por un colador con filtro de papel o una gasa tupida. Obtendrás un concentrado que, al servir, se rebaja con agua o leche.
Viértelo en un vaso con hielo y pruébalo; si está fuerte, añade agua. Guarda el resto bien cerrado en la nevera.
| Tipo de té | Agua | Recipiente | En qué fijarse |
|---|---|---|---|
| Negro | Caliente, casi hirviendo | Tetera | No dejes la hoja demasiado tiempo o aparecerá una astringencia áspera |
| Verde | Unos 70–85 °C | Tetera de cristal o porcelana, cuenco | El agua hirviendo vuelve la infusión amarga y herbácea |
| Oolong | Caliente; guíate por el paquete | Tetera pequeña para infusiones sucesivas | La hoja admite varias infusiones seguidas |
| Blanco | Sin llegar a hervir; guíate por el paquete | Tetera de cristal o gaiwan | Sabor delicado, fácil de tapar con azúcar |
| De hierbas | Caliente | Tetera con tapa | Lee el paquete: algunas hierbas tienen contraindicaciones |
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Las temperaturas y los tiempos de infusión de la revista son orientativos, no normas estrictas. El paquete de té o café suele indicar sus propias recomendaciones, y el sabor depende del agua, la molienda y los utensilios: prueba y ajusta a tu gusto.